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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 20 de julio de 2026

Se rentaron cinco mil departamentos más para huéspedes que se quedaron en su casa

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Se rentaron cinco mil departamentos más para huéspedes que se quedaron en su casa
La Ciudad de México se preparó para el Mundial como se prepara una tía para una boda: comprando de más, por si acaso.

Entre diciembre y junio, la oferta de estancias cortas en la capital creció 21%, de 26 mil a 31 mil 430 anuncios, según datos de Inside Airbnb. Cinco mil 430 departamentos nuevos puestos en el mercado turístico en seis meses. La lógica era impecable: viene el Mundial, viene el mundo, vengan las rentas en dólares.

Y luego llegó el reporte de Deloitte: la ocupación hotelera se quedó por debajo del 70%, y hoteles, restaurantes, transporte y entretenimiento quedaron todos por debajo de sus expectativas. El impacto económico total fue 7% menor a lo previsto. El único sector que superó su pronóstico fue el comercio minorista. Es decir: la gente compró playeras y se fue a dormir a otro lado, o a su casa, o a ningún lado.

Hagamos el ejercicio doloroso. Cinco mil cuatrocientos treinta departamentos que hace seis meses eran casas de alguien, hoy son inventario turístico esperando a un huésped que estadísticamente no llegó en el volumen prometido. Es la definición técnica de haber puesto la mesa para veinte comensales que confirmaron por WhatsApp y luego dejaron en visto.

Pero el chiste tiene una segunda parte, y esa sí duele. Los departamentos no vuelven solos. Una vez que un inmueble entra al circuito de renta corta, difícilmente regresa al mercado de renta larga al precio que tenía. La colonia se acomoda a los nuevos precios, los vecinos se acomodan a los nuevos vecinos, y el barrio se acomoda a que ya no hay tortillería sino café de especialidad. Los vecinos consultados por La Jornada lo dicen con menos florituras: aumenta la inseguridad y suben los costos de los servicios.

Mientras tanto, el Bando Uno y la Ley de Rentas Justas —el plan contra la gentrificación— avanzan con lentitud que El Sol de México describe como insuficiente, y las rentas en Roma y Condesa siguen subiendo. O sea que la política pública diseñada para frenar el fenómeno llegó justo después de que el fenómeno terminó de instalarse, como el bombero que aparece cuando el humo ya se disipó y pregunta si todo está bien.

La moraleja es que la ciudad se transformó para un evento de un mes y la transformación se queda para siempre. El Mundial se llevó su copa, sus patrocinadores, su show de medio tiempo y sus mandatarios en el palco. Lo que dejó fue una oferta inmobiliaria del 21% más grande, un PIB que no llegó a la meta y una generación de capitalinos explicando por teléfono que sí, que ya no vive en la Roma, que se mudó, que le quedaba lejos del trabajo pero bueno.

Cinco mil cuatrocientos treinta departamentos. Alguien los tiene que ocupar. Ojalá que alguien de aquí.