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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 20 de julio de 2026

El seguro médico privado se mudó a San Pedro y no dejó dirección

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El seguro médico privado se mudó a San Pedro y no dejó dirección
Un estudio del Centro de Investigaciones Económicas de la UANL nos entrega el dato del día, ese que uno ya sospechaba pero que duele más cuando trae porcentaje: 76 por ciento de los hogares mexicanos con seguro de gastos médicos mayores pertenece a los niveles socioeconómicos más altos. Casi ocho de cada diez. Y esto ocurre tras alzas de hasta 40 por ciento en el costo de las pólizas.

O sea que el seguro de gastos médicos mayores completó con éxito su transformación: nació como red de protección y terminó como membresía. Ya no es un producto financiero, es un indicador de estatus, igual que el gimnasio boutique o el café de especialidad. "¿Y tú tienes seguro?" es la nueva pregunta discreta con la que se calcula el código postal de alguien en una carne asada.

El mecanismo es elegante en su crueldad. Sube la prima cuarenta por ciento. El hogar que apenas la sostenía hace cuentas, ve el recibo de la luz de julio en Monterrey, ve la colegiatura, ve el mandado, y cancela. El hogar que sí puede pagarla, la paga, porque a ese nivel el aumento es una molestia, no una decisión. Resultado: cada año el club queda más limpiecito, más homogéneo, más caro. Y las aseguradoras pueden decir, con toda razón técnica, que nadie fue expulsado. Simplemente la gente se fue yendo sola. Muy elegante.

El plan alternativo del resto de la población ya lo conocemos todos y se llama "no enfermarse". Es gratuito, universal, y tiene una sola desventaja: no funciona. Su versión avanzada es "aguantarse", y su versión de emergencia es la sala de espera pública a las cinco de la mañana con número de ficha y termo de café. En una ciudad que esta semana va a rozar los cuarenta grados y donde el golpe de calor no pide comprobante de ingresos, la distribución de quién puede pagar una hospitalización deja de ser un dato académico y se vuelve un pronóstico.

Lo notable es la naturalidad con la que hemos absorbido esto. Un país donde acceder a atención médica sin hacer fila es privilegio de un cuarto de los hogares asegurados debería generar alguna incomodidad estructural. Genera, en cambio, comparaciones de deducible en el chat familiar.

El estudio, hay que decirlo, es de una universidad pública. Los mismos economistas que documentan la desigualdad del sistema privado trabajan en la institución que, por diseño, existe para lo contrario. Hay algo casi conmovedor ahí: la UANL sacando la calculadora para explicarnos, con rigor, por qué a la mayoría de sus egresados les va a tocar el plan "no enfermarse".

Buenas noticias, eso sí: el estudio es gratuito. La póliza no.