Lady Karateca: la única jalisciense que subió al podio esta semana
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Hay talentos que se descubren tarde, y esta señora encontró el suyo un lunes cualquiera, en la penumbra de una sala VIP de Cinépolis, en la plaza La Isla de Puerto Vallarta. Todo empezó como empiezan las grandes tragedias griegas: alguien pidió silencio. Se proyectaba «La Odisea», que ya de por sí trata de un señor que tarda veinte años en llegar a su casa, así que el ambiente estaba propicio para el conflicto épico.
Según los testimonios de quienes ahí estaban, los vecinos de butaca le solicitaron amablemente que le bajara al ruido. Y ahí, donde una persona común respondería con un «ay, perdón» y una cara de pena, ella respondió con una secuencia de patadas de estilo marcial que ni Odiseo contra los pretendientes. Internet, que nunca desperdicia una vocación, la bautizó de inmediato como «Lady Karateca».
Uno agradece la creatividad del apodo, pero también nota el patrón: en Jalisco, cuando alguien destaca de verdad, casi siempre es en la categoría equivocada. Esta semana la Conade anunció que dará 50 mil pesos por medalla en los Centroamericanos, y las gemelas Cueva le ganaron el oro a China en clavados en Zapopan. Grandes noticias. Pero la que se volvió tendencia nacional fue la deportista de la sala VIP, que no necesitó federación, ni entrenador, ni beca: le bastó una función nocturna y un reclamo por el volumen.
La seguridad privada de la plaza tuvo que entrar a separar y escoltar a la protagonista fuera del complejo, en lo que probablemente fue el operativo cultural más movido del año. Hasta el cierre no había reporte oficial ni denuncia formal, lo cual significa que, oficialmente, aquí no pasó nada; extraoficialmente, pasó de todo y en cámara vertical.
Queda la moraleja, tan vallartense como el calor de 35 grados de este martes: en el cine mexicano, el verdadero espectáculo casi nunca está en la pantalla. Y si va usted a una sala VIP a pedir silencio, hágalo con casco. Uno nunca sabe cuándo la butaca de al lado tiene cinta negra y la temporada de estrenos coincide con la temporada de patadas.
Según los testimonios de quienes ahí estaban, los vecinos de butaca le solicitaron amablemente que le bajara al ruido. Y ahí, donde una persona común respondería con un «ay, perdón» y una cara de pena, ella respondió con una secuencia de patadas de estilo marcial que ni Odiseo contra los pretendientes. Internet, que nunca desperdicia una vocación, la bautizó de inmediato como «Lady Karateca».
Uno agradece la creatividad del apodo, pero también nota el patrón: en Jalisco, cuando alguien destaca de verdad, casi siempre es en la categoría equivocada. Esta semana la Conade anunció que dará 50 mil pesos por medalla en los Centroamericanos, y las gemelas Cueva le ganaron el oro a China en clavados en Zapopan. Grandes noticias. Pero la que se volvió tendencia nacional fue la deportista de la sala VIP, que no necesitó federación, ni entrenador, ni beca: le bastó una función nocturna y un reclamo por el volumen.
La seguridad privada de la plaza tuvo que entrar a separar y escoltar a la protagonista fuera del complejo, en lo que probablemente fue el operativo cultural más movido del año. Hasta el cierre no había reporte oficial ni denuncia formal, lo cual significa que, oficialmente, aquí no pasó nada; extraoficialmente, pasó de todo y en cámara vertical.
Queda la moraleja, tan vallartense como el calor de 35 grados de este martes: en el cine mexicano, el verdadero espectáculo casi nunca está en la pantalla. Y si va usted a una sala VIP a pedir silencio, hágalo con casco. Uno nunca sabe cuándo la butaca de al lado tiene cinta negra y la temporada de estrenos coincide con la temporada de patadas.