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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Jalisco Nota 21 de julio de 2026

Bomberos rescatan a cinco patitos del drenaje; hasta las aves quieren salir de ahí

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Bomberos rescatan a cinco patitos del drenaje; hasta las aves quieren salir de ahí
No todo en Puerto Vallarta son patadas de karate y agua turbia. También hay historias tiernas, aunque escondan un mensaje incómodo. Este fin de semana, elementos de Protección Civil y Bomberos montaron un operativo de rescate para poner a salvo a cinco patitos pichichines que habían quedado atrapados en varias alcantarillas de la avenida María Montessori.

La llamada de auxilio, admiten los propios rescatistas, parecía inusual. Y lo era. En una ciudad donde a veces cuesta que atiendan una fuga de gas o un bache, un grupo de patitos logró movilizar unidades completas gracias a los reportes de ciudadanos por los números de emergencia y las redes sociales. Bien por los patos: tienen mejor departamento de relaciones públicas que muchos vecinos.

Los bomberos peinaron la zona y detectaron a los ejemplares metidos en tres alcantarillas distintas, «visiblemente asustados y sin posibilidad de salir por sus propios medios». Una descripción que, honestamente, cualquier tapatío atorado en el tráfico de la carretera a Vallarta podría firmar sin cambiarle una coma. Los pequeños fueron puestos a salvo y la historia terminó, como debe ser, con final feliz y aplausos en internet.

Pero permítanos el destiempo señalar el subtexto. En una misma semana, Vallarta reportó una explosión en un taller de aires acondicionados con un trabajador lesionado, una fuga de gas que movilizó a los bomberos en la colonia Bobadilla, y hasta el primer caso humano de gusano barrenador en la región, en una persona en situación de calle. Los mismos héroes de casco que rescataron patitos son los que corren de una emergencia a otra en una ciudad que parece producirlas en serie.

Así que sí, celebremos a los patos. Se lo ganaron. Pero reconozcamos también la metáfora perfecta: cinco criaturitas metidas en el drenaje, asustadas, esperando que alguien de arriba baje a sacarlas. Si eso no describe el ánimo de media metrópoli frente a la crisis del agua, los baches y las fugas, no sabemos qué lo haga.

Ojalá al vecino de a pie lo rescataran con la misma prontitud con que llegaron por los pichichines. Mientras tanto, quédese con lo bonito: hubo un final feliz, aunque haya sido en una alcantarilla. En Vallarta, a veces, es lo máximo a lo que uno puede aspirar sin trámite de por medio.