El falso repartidor y La Patrona: las nuevas estrellas del verano chilango
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Llegaron las vacaciones y con ellas la SSC lanzó su clásico horóscopo del miedo: cuidado con los robos a casa habitación y los fraudes telefónicos, en especial con dos modalidades que ya suenan a serie de plataforma: 'el falso repartidor' y 'La Patrona'. Uno casi espera que salgan en la cartelera del cine junto a la nueva de Spider-Man.
El falso repartidor es el más creativo del gremio delictivo. Se presenta en tu domicilio disfrazado de mensajero de app, toca el timbre y, si nadie responde, deduce con lógica impecable que la casa está sola y procede a intentar entrar. Es decir: el mismo protocolo que usa cualquier repartidor honesto para dejarte el paquete con el vecino, pero con peores intenciones. La recomendación oficial, básicamente, es contestar el timbre —lo cual choca de frente con el instinto nacional de fingir demencia cuando tocan y uno no espera nada—.
Luego está 'La Patrona', que no es un narcocorrido ni una telenovela, sino una estafa telefónica en la que los delincuentes simulan una emergencia y suplantan a un familiar, un jefe o el dueño de un inmueble para presionar a la víctima y sacarle dinero, objetos de valor o información. El nombre tiene su gracia involuntaria: al parecer, para robarte con éxito en esta ciudad, primero hay que sonar con autoridad de patrona que exige que le deposites ya.
Lo entrañable del asunto es que estas alertas se repiten cada temporada vacacional como el villancico en diciembre, y aun así la creatividad criminal siempre saca modelo nuevo. Mientras tanto, el capitalino promedio se va de puente cargando una angustia extra: dejar la casa sola es un acto de fe, y contestar el teléfono, un deporte de riesgo. El consejo de El Destiempo es más sencillo: si alguien te habla con voz de patrona exigiendo dinero urgente, cuelga; y si tocan el timbre y no esperabas paquete, tú tranquilo, que fingir que no hay nadie sigue siendo, por ahora, legal.
El falso repartidor es el más creativo del gremio delictivo. Se presenta en tu domicilio disfrazado de mensajero de app, toca el timbre y, si nadie responde, deduce con lógica impecable que la casa está sola y procede a intentar entrar. Es decir: el mismo protocolo que usa cualquier repartidor honesto para dejarte el paquete con el vecino, pero con peores intenciones. La recomendación oficial, básicamente, es contestar el timbre —lo cual choca de frente con el instinto nacional de fingir demencia cuando tocan y uno no espera nada—.
Luego está 'La Patrona', que no es un narcocorrido ni una telenovela, sino una estafa telefónica en la que los delincuentes simulan una emergencia y suplantan a un familiar, un jefe o el dueño de un inmueble para presionar a la víctima y sacarle dinero, objetos de valor o información. El nombre tiene su gracia involuntaria: al parecer, para robarte con éxito en esta ciudad, primero hay que sonar con autoridad de patrona que exige que le deposites ya.
Lo entrañable del asunto es que estas alertas se repiten cada temporada vacacional como el villancico en diciembre, y aun así la creatividad criminal siempre saca modelo nuevo. Mientras tanto, el capitalino promedio se va de puente cargando una angustia extra: dejar la casa sola es un acto de fe, y contestar el teléfono, un deporte de riesgo. El consejo de El Destiempo es más sencillo: si alguien te habla con voz de patrona exigiendo dinero urgente, cuelga; y si tocan el timbre y no esperabas paquete, tú tranquilo, que fingir que no hay nadie sigue siendo, por ahora, legal.