Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 21 de julio de 2026

'Bueno, si usted me invita': la escuela diplomática del norte llega a Nueva York

Tamaño de letra
'Bueno, si usted me invita': la escuela diplomática del norte llega a Nueva York
Terminó el Mundial y con él la telenovela diplomática más comentada del fin de semana. La presidenta de México reveló que estuvo a punto de no asistir a la Gran Final en Nueva York. Tenía invitación de la FIFA, pero la estaba 'valorando', que es como cuando uno lee el mensaje de la boda del primo y lo deja en 'palomita azul' mientras decide. Todo cambió el sábado, con una llamada telefónica. Del otro lado, el presidente de Estados Unidos le habría preguntado directo: 'Claudia, ¿vas a venir?'. Y la respuesta pasará a los anales de la cancillería: 'Bueno, si usted me invita'.

Hay que reconocer el nivel. Toda una potencia negociadora resuelta con la misma frase con la que uno acepta ir a la carne asada del vecino: 'pos si me dices, voy'. La invitación de la FIFA no bastaba; hacía falta el toque personal, el 'ándale, ven', el empujoncito de confianza. Diplomacia de compadrazgo, la más honesta de todas. Al final tuvo que subirse al avión de la Defensa Nacional porque le cancelaron el vuelo comercial, detalle que nos recuerda que hasta a los jefes de Estado los deja tirados la aerolínea.

Ya en el palco, todo fue coordinación, respeto y cordialidad entre las tres naciones anfitrionas, según relató después en la mañanera. España se coronó, felicitaciones ibéricas de por medio, y México quedó, palabras textuales, como la 'mejor sede' del torneo. Faltaba más: organizamos el Fan Fest más grande de la historia de Nuevo León, aguantamos el calor de 37 grados y todavía tuvimos energía para presumir. Que nos den la sede del respeto y la cordialidad también, a ver si nos dura.

Lo entrañable del episodio es su humanidad. Detrás de las cumbres, los himnos y las banderas, hubo una decisión tan mundana como la de cualquiera: ir o no ir a una fiesta a la que en el fondo daba flojera moverse. La diferencia es que aquí la fiesta era la final de un Mundial y el anfitrión ocupa la Casa Blanca. Pero el mecanismo emocional fue el mismo que el de todos nosotros un domingo: no voy… bueno, si insisten, va.

Así que quedémonos con la lección de estilo. En un mundo de comunicados fríos y protocolos rígidos, la frase del año fue de una sencillez desarmante. 'Bueno, si usted me invita' debería enmarcarse en las escuelas de relaciones internacionales, justo al lado de aquella otra gran doctrina mexicana: 'ahorita voy'. Que el fútbol una a los pueblos, dicen. Y a veces basta una llamada, un 'ándale' y un avión militar para comprobarlo.