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El Destiempo

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Jalisco Digest 22 de julio de 2026

Nada de muertito: Jalisco aprende a flotar en su propia agua turbia

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Nada de muertito: Jalisco aprende a flotar en su propia agua turbia
Buenas y refrescantes tardes desde la redacción de El Destiempo, donde hoy abrimos la llave y sale un caldito con más sedimentos que la sopa de la abuela. Bienvenidos a la temporada de chapuzones, en la que el gran acontecimiento acuático de Jalisco no es la cascada ni el Lago de Chapala, sino el debate metafísico sobre si el gobernador tiene derecho a vacacionar mientras el agua de nuestras casas parece licuado de café con leche.

Empecemos por la piscina de la polémica. Mientras la Zona Metropolitana descubre que su agua trae "color y sedimentos como un río en temporada de lluvias", el titular del Ejecutivo estatal se fue de descanso, y las redes ardieron como si vacacionar fuera pecado capital. Aquí somos justos: cualquiera merece reposo. El detalle poético es la coreografía: la ciudad chapoteando en agua turbia y el jefe tomando el suyo en algún lugar donde el agua, uno supone, sale transparente. La defensa oficial es impecable: "nada habría cambiado si descansaba unos días antes o después". Traducción libre para el hogar tapatío: la crisis del agua es tan constante que ya no hay temporada mala para irse, todas son igual de malas. Reconfortante.

Pero no todo es sequía de buenas noticias. El Congreso de Jalisco logró un milagro digno de canonización: se pusieron de acuerdo. Aprobaron descuentos de hasta 80% en el recibo del SIAPA para las colonias que recibieron agua con más cuerpo que un mole. La iniciativa se llama, sin rubor, "Sin Agua Limpia No Hay Pago", un eslogan tan honesto que casi se siente ilegal en un documento oficial. Más de 600 colonias del área metropolitana y 150 de Tonalá podrán pagar menos por el líquido que técnicamente no deberían estar recibiendo. Es el nuevo modelo de servicio público: no arreglamos el problema, pero te lo cobramos con descuento. Como esas fondas que te bajan la cuenta porque el pozole llegó frío.

Entre tanto misterio hidráulico, apareció un especialista proponiendo un "observatorio ciudadano" para vigilar al SIAPA, y otro pidiendo transparentar las asociaciones público-privadas. Nobles ideas, pero en Jalisco proponer un observatorio para el agua es como pedir binoculares para ver algo que ya tienes hasta el tinaco. Mientras tanto, Tlaquepaque avisó que ya lleva 320 millones de pesos gastados tapando fallas que le achaca al SIAPA, y de paso cuestionó el adeudo que el SIAPA le reclama. Nada une más a un municipio y a un organismo operador que una discusión sobre quién le debe a quién mientras el vecino hierve el agua para el café.

Y porque el contraste es un deporte nacional, desde Puerto Vallarta el SEAPAL sacó pecho: 35 años consecutivos de certificación sanitaria, más de 4 mil pruebas de calidad, cloro residual en cada garza. Es decir, en la costa presumen laboratorio y en la capital presumimos fe. Nada como que el puerto turístico te recuerde que sí se puede tener agua certificada, siempre que no vivas en Guadalajara.

Cambiamos de alberca. En Intermoda, la edición 85 abrió con más de mil marcas, 600 expositores y una invitada estelar que hizo esperar al respetable poco menos de dos horas. Fátima Bosch llegó entre gritos y porras a repartir un mensaje de empatía y puntualidad emocional. El público, empático, aguantó. Porque en este país sabemos esperar: esperamos el agua limpia, esperamos el Plan Hídrico, esperamos a la reina de belleza. Somos una civilización de sala de espera con buena actitud.

En la sección de seguridad, la Policía Metropolitana detuvo a otros tres "escoltas" que resultaron ser de utilería: portaban armas y documentación falsa. Ya van varios. Jalisco se está llenando de guaruras apócrifos, hombres que cobran por proteger con credenciales que no protegen ni de una revisión rutinaria. Es el emprendimiento del año: seguridad privada sin la parte de la seguridad ni la de lo privado.

Y cerramos con la nota nacional que nos dejó pensando: una abogada propuso aplicar un examen de conocimientos para poder votar, con variantes como el "voto por familia" y un "examen de manejo" cívico. La propuesta fue calificada desde el poder federal como clasista y regresiva, y con razón. Pero imaginemos el examen aplicado en Jalisco: pregunta uno, ¿de qué color debe salir el agua de la llave? Respuesta correcta: transparente. Reprobaríamos todos por experiencia empírica.

Así que ya sabe, estimado lector: mientras arreglan la tubería, la política y la puntualidad, lo mejor es aprender a nadar de muertito. Al menos así uno flota. Nos leemos en el próximo chapuzón.