Defensores de la Patria, la Familia, la Libertad y, si sobra tiempo, de la alcaldía
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Amaneció Guanajuato convertido en set de superhéroes. El PAN abrió su convocatoria de "Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad" y, oh sorpresa, resultó que la patria estaba siendo amenazada precisamente en los municipios donde hay elección en 2027. Qué coincidencia tan cósmica: los enemigos de la nación se concentran justo en las presidencias municipales con presupuesto.
En menos de lo que dura una novena, se formaron filas de aspirantes a defensor que, casualmente, todos aclararon —con una modestia que conmueve— que ellos no andan buscando candidatura, faltaba más, ellos solo vienen a defender los valores. Uno propone "un nuevo comienzo sin pleitos", que en la traducción del panismo local significa "el pleito lo empiezo yo". Otro asegura que "en esta causa cabemos todos", aunque el registro tuvo cupo, requisitos y revisión de papeles, o sea que cabemos todos menos los que no caben. Y un exalcalde regresó a formarse otra vez por la misma alcaldía, porque la patria, según se ve, solo confía en perfiles reciclables.
El catálogo de frases fue de coleccionista. "Soy un perfil idóneo para sumar mi experiencia". "Los procesos internos garantizarán que lleguen los mejores perfiles". "Las mediciones de desempeño legitimarán el trabajo". Es tan idóneo el proceso, tan transparente, tan lleno de perfiles idóneos, que uno se pregunta cómo es posible que con tanta idoneidad Guanajuato todavía tenga baches. En Pénjamo, en Irapuato, en Salamanca, en León: la misma liturgia, el mismo copy-paste, el mismo llamado a "unirse en defensa del país, las familias y las libertades", como si la boleta electoral trajera capa incluida.
En el otro extremo del espectro está Samantha Smith, alcaldesa de la capital, que decidió no formarse en la fila de defensores. Mientras medio panismo se disfrazaba de Los Vengadores, ella dijo, básicamente, que prefiere seguir trabajando —lo cual, en el ecosistema actual, es casi un acto de rebeldía—. Eso sí, tampoco soltó si busca reelegirse, dejando a los cronistas en el limbo de siempre: ni sí, ni no, ni todo lo contrario. La misma semana encabezó un operativo de proximidad en la zona sur, recorriendo colonias señaladas por asesinatos y extorsión, con secretario y comisario a bordo. Proximidad, esa palabra hermosa que significa acercarse a los problemas justo cuando ya se volvieron titular.
Y hablando de titulares incómodos, la propia alcaldía leonesa confirmó que sí había red de tráfico de animales en el zoológico municipal, con fotos, evidencias y personal que no denunciaba por miedo. Así que mientras unos defienden a la patria con discursos, en el zoológico defendían a los animales con silencio. Un aplauso para la fauna guanajuatense, que ya sabe lo que se siente ser exportada sin consentimiento, igual que el talento local.
En el terreno de las buenas noticias con asterisco, Ferrero anunció 86 millones de dólares para ampliar su planta en San José Iturbide. La gobernadora presumió que en menos de dos años ya se rebasó el 52% de la meta sexenal de inversiones. Excelente: tendremos más chocolate, más empleos y, ojalá, energía suficiente para que a los vecinos de Irapuato no se les vuelvan a quemar los electrodomésticos por los apagones que la propia alcaldesa ya le reclamó a la CFE. Porque de nada sirve producir la avellana untable más fina del Bajío si en la casa de al lado se derrite el refrigerador.
Y para que nadie se confíe con el optimismo industrial, desde Salamanca llegó el recordatorio geológico: cada metro que baja el acuífero acerca a la ciudad a tomar agua con más arsénico y flúor. Es decir, mientras discutimos quién defiende mejor a la familia, la familia ya está bebiendo la tabla periódica. Ningún aspirante a defensor se registró, hasta ahora, para defender el manto acuífero. Se ve que la patria sí urge, pero el agua puede esperar a la segunda etapa.
La moraleja de la jornada es sencilla y sabe a Bajío: cuando todos se proclaman defensores al mismo tiempo, conviene preguntar de qué exactamente, y sobre todo, cuánto cobra la defensa. Guanajuato entró en modo casting político y, como en toda audición, sobran los que dicen la línea perfecta y faltan los que de verdad se saben el guion. Nosotros, ciudadanos de a pie, seguimos en la butaca, con nuestro recibo de luz parpadeante y nuestro vaso de agua que ya sabe raro, esperando a ver quién defiende algo que no sea su propia carrera.
En menos de lo que dura una novena, se formaron filas de aspirantes a defensor que, casualmente, todos aclararon —con una modestia que conmueve— que ellos no andan buscando candidatura, faltaba más, ellos solo vienen a defender los valores. Uno propone "un nuevo comienzo sin pleitos", que en la traducción del panismo local significa "el pleito lo empiezo yo". Otro asegura que "en esta causa cabemos todos", aunque el registro tuvo cupo, requisitos y revisión de papeles, o sea que cabemos todos menos los que no caben. Y un exalcalde regresó a formarse otra vez por la misma alcaldía, porque la patria, según se ve, solo confía en perfiles reciclables.
El catálogo de frases fue de coleccionista. "Soy un perfil idóneo para sumar mi experiencia". "Los procesos internos garantizarán que lleguen los mejores perfiles". "Las mediciones de desempeño legitimarán el trabajo". Es tan idóneo el proceso, tan transparente, tan lleno de perfiles idóneos, que uno se pregunta cómo es posible que con tanta idoneidad Guanajuato todavía tenga baches. En Pénjamo, en Irapuato, en Salamanca, en León: la misma liturgia, el mismo copy-paste, el mismo llamado a "unirse en defensa del país, las familias y las libertades", como si la boleta electoral trajera capa incluida.
En el otro extremo del espectro está Samantha Smith, alcaldesa de la capital, que decidió no formarse en la fila de defensores. Mientras medio panismo se disfrazaba de Los Vengadores, ella dijo, básicamente, que prefiere seguir trabajando —lo cual, en el ecosistema actual, es casi un acto de rebeldía—. Eso sí, tampoco soltó si busca reelegirse, dejando a los cronistas en el limbo de siempre: ni sí, ni no, ni todo lo contrario. La misma semana encabezó un operativo de proximidad en la zona sur, recorriendo colonias señaladas por asesinatos y extorsión, con secretario y comisario a bordo. Proximidad, esa palabra hermosa que significa acercarse a los problemas justo cuando ya se volvieron titular.
Y hablando de titulares incómodos, la propia alcaldía leonesa confirmó que sí había red de tráfico de animales en el zoológico municipal, con fotos, evidencias y personal que no denunciaba por miedo. Así que mientras unos defienden a la patria con discursos, en el zoológico defendían a los animales con silencio. Un aplauso para la fauna guanajuatense, que ya sabe lo que se siente ser exportada sin consentimiento, igual que el talento local.
En el terreno de las buenas noticias con asterisco, Ferrero anunció 86 millones de dólares para ampliar su planta en San José Iturbide. La gobernadora presumió que en menos de dos años ya se rebasó el 52% de la meta sexenal de inversiones. Excelente: tendremos más chocolate, más empleos y, ojalá, energía suficiente para que a los vecinos de Irapuato no se les vuelvan a quemar los electrodomésticos por los apagones que la propia alcaldesa ya le reclamó a la CFE. Porque de nada sirve producir la avellana untable más fina del Bajío si en la casa de al lado se derrite el refrigerador.
Y para que nadie se confíe con el optimismo industrial, desde Salamanca llegó el recordatorio geológico: cada metro que baja el acuífero acerca a la ciudad a tomar agua con más arsénico y flúor. Es decir, mientras discutimos quién defiende mejor a la familia, la familia ya está bebiendo la tabla periódica. Ningún aspirante a defensor se registró, hasta ahora, para defender el manto acuífero. Se ve que la patria sí urge, pero el agua puede esperar a la segunda etapa.
La moraleja de la jornada es sencilla y sabe a Bajío: cuando todos se proclaman defensores al mismo tiempo, conviene preguntar de qué exactamente, y sobre todo, cuánto cobra la defensa. Guanajuato entró en modo casting político y, como en toda audición, sobran los que dicen la línea perfecta y faltan los que de verdad se saben el guion. Nosotros, ciudadanos de a pie, seguimos en la butaca, con nuestro recibo de luz parpadeante y nuestro vaso de agua que ya sabe raro, esperando a ver quién defiende algo que no sea su propia carrera.