Michoacán en obra negra: los influencers tapan baches, los alcaldes al padrón y un zorro con más sentido común que todos
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Buenos días desde este estado que amaneció otra vez discutiendo quién manda menos peor. En Michoacán la agenda del día se resume en una escena: alguien está tapando un bache, alguien está midiéndole el sexo a una candidatura, y alguien —el más sabio— está siendo liberado de vuelta a la naturaleza porque ya vio suficiente. Vayamos por partes, que la política local no perdona.
Empecemos por el bache, ese monumento nacional. Resulta que la Dirección de Mantenimiento Vial de Morelia salió a cuestionar la calidad del relleno de baches que hicieron unos influencers, asegurando que el trabajo que ellos realizan es de mejor calidad. Léase de nuevo: la autoridad tuvo que competir en Twitter con creadores de contenido por el título de quién echa mejor la mezcla. Cuando el gobierno municipal descubre que su rival ya no es la oposición sino un muchacho con celular, cubeta y buena iluminación, entendemos por qué el asfalto de Morelia tiene la textura emocional de una tostada mordida. La ciudadanía, mientras tanto, solo quiere saber una cosa: si el bache ya está tapado, ¿de veras importa el pedigrí del que lo tapó?
De los baches a las candidaturas, que también se rellenan con lo que haya. La aspirante a gobernadora Gladyz Butanda soltó una frase que merece marco: que Raúl Morón está contra el discurso de la 'mujer gobernadora' porque él es hombre. Es la deducción política más eficiente del año: no necesitamos encuesta ni debate, basta con el acta de nacimiento. Y por si faltara sazón, la misma Butanda aprovechó para señalar a Alfonso Martínez y a Grecia Quiroz por descuidar sus municipios, invitando a que les reclame la ciudadanía inundada, sin agua y con basura acumulada. Traducción: la precampaña de 2027 ya arrancó, y su plataforma es señalar el charco del vecino antes de que el vecino señale el tuyo. Democracia participativa, pero de patio de vecindad.
Hablando de agua —o de su ausencia—, Zamora amaneció con el 70% de sus colonias secas por mantenimiento del acueducto. Palo Alto, Los Jericó, La Florida y compañía descubrieron que la palabra 'mantenimiento' es el eufemismo más caro del diccionario municipal: significa 'aguántese usted con la cubeta que guardó para el temblor'. Nada como planear las vacaciones de verano con el tinaco vacío y la fe llena.
En el capítulo 'justicia poética', el Tribunal Electoral repartió boletos para el Padrón de Violentadores por razón de género como si fueran volantes de tianguis. El alcalde de Indaparapeo y varios funcionarios entran al listado tras más de un año de litigio, y el edil de Tanhuato tendrá que pagar 43 mil pesos y quedarse 30 meses inscrito por usurpar un espacio que le correspondía a una mujer. La lección administrativa es sencilla: hay sillas que no se agarran nada más porque uno llegó primero. Pero tranquilos, que la memoria política mexicana tiene la duración de un hielo en Apatzingán.
Y ya que mencionamos Apatzingán: Movimiento Ciudadano inauguró ahí una Casa Ciudadana Naranja para 'fortalecer la cercanía con la ciudadanía'. Uno aplaude el color, tan alegre, tan de gelatina de cumpleaños. Lo que nadie explica es por qué la cercanía con la ciudadanía necesita primero una casa con moño y discurso de inauguración, en vez de, no sé, contestar el teléfono. Pero así se estila: primero el listón, luego a ver si sí.
En el frente de la seguridad, el alcalde de Morelia Alfonso Martínez respondió al gobernador que la Policía Morelia da mejores resultados que la Guardia Civil, e insistió en que la corporación estatal debería ser depurada. Es el clásico michoacano del 'yo soy más chido que tú' aplicado al tema donde menos se debería jugar a eso. Mientras los mandos discuten quién trae mejor uniforme, en la carretera Morelia-Pátzcuaro, a la altura de Uruapilla, una agresión armada dejó un muerto y dos heridos en una noche cualquiera. Ahí es donde el marcador deportivo de corporaciones deja de tener gracia.
Cerramos con la nota que le devuelve a uno la fe: en Morelia se recupera un zorro gris rescatado que será liberado en unas semanas, en completo aislamiento y alejado de la presencia humana. Ese zorro es el único personaje de esta edición que tomó la decisión correcta: alejarse de los humanos, no dar declaraciones y esperar pacientemente a que lo suelten. Si pudiéramos entrevistarlo, seguro nos diría que Michoacán es un lugar precioso, siempre y cuando uno viva en el monte y no tenga que pagar el recibo del agua. Nos leemos mañana, cuando ya habrá otro bache, otra casa de color y, con suerte, otro animalito con más criterio que el Cabildo.
Empecemos por el bache, ese monumento nacional. Resulta que la Dirección de Mantenimiento Vial de Morelia salió a cuestionar la calidad del relleno de baches que hicieron unos influencers, asegurando que el trabajo que ellos realizan es de mejor calidad. Léase de nuevo: la autoridad tuvo que competir en Twitter con creadores de contenido por el título de quién echa mejor la mezcla. Cuando el gobierno municipal descubre que su rival ya no es la oposición sino un muchacho con celular, cubeta y buena iluminación, entendemos por qué el asfalto de Morelia tiene la textura emocional de una tostada mordida. La ciudadanía, mientras tanto, solo quiere saber una cosa: si el bache ya está tapado, ¿de veras importa el pedigrí del que lo tapó?
De los baches a las candidaturas, que también se rellenan con lo que haya. La aspirante a gobernadora Gladyz Butanda soltó una frase que merece marco: que Raúl Morón está contra el discurso de la 'mujer gobernadora' porque él es hombre. Es la deducción política más eficiente del año: no necesitamos encuesta ni debate, basta con el acta de nacimiento. Y por si faltara sazón, la misma Butanda aprovechó para señalar a Alfonso Martínez y a Grecia Quiroz por descuidar sus municipios, invitando a que les reclame la ciudadanía inundada, sin agua y con basura acumulada. Traducción: la precampaña de 2027 ya arrancó, y su plataforma es señalar el charco del vecino antes de que el vecino señale el tuyo. Democracia participativa, pero de patio de vecindad.
Hablando de agua —o de su ausencia—, Zamora amaneció con el 70% de sus colonias secas por mantenimiento del acueducto. Palo Alto, Los Jericó, La Florida y compañía descubrieron que la palabra 'mantenimiento' es el eufemismo más caro del diccionario municipal: significa 'aguántese usted con la cubeta que guardó para el temblor'. Nada como planear las vacaciones de verano con el tinaco vacío y la fe llena.
En el capítulo 'justicia poética', el Tribunal Electoral repartió boletos para el Padrón de Violentadores por razón de género como si fueran volantes de tianguis. El alcalde de Indaparapeo y varios funcionarios entran al listado tras más de un año de litigio, y el edil de Tanhuato tendrá que pagar 43 mil pesos y quedarse 30 meses inscrito por usurpar un espacio que le correspondía a una mujer. La lección administrativa es sencilla: hay sillas que no se agarran nada más porque uno llegó primero. Pero tranquilos, que la memoria política mexicana tiene la duración de un hielo en Apatzingán.
Y ya que mencionamos Apatzingán: Movimiento Ciudadano inauguró ahí una Casa Ciudadana Naranja para 'fortalecer la cercanía con la ciudadanía'. Uno aplaude el color, tan alegre, tan de gelatina de cumpleaños. Lo que nadie explica es por qué la cercanía con la ciudadanía necesita primero una casa con moño y discurso de inauguración, en vez de, no sé, contestar el teléfono. Pero así se estila: primero el listón, luego a ver si sí.
En el frente de la seguridad, el alcalde de Morelia Alfonso Martínez respondió al gobernador que la Policía Morelia da mejores resultados que la Guardia Civil, e insistió en que la corporación estatal debería ser depurada. Es el clásico michoacano del 'yo soy más chido que tú' aplicado al tema donde menos se debería jugar a eso. Mientras los mandos discuten quién trae mejor uniforme, en la carretera Morelia-Pátzcuaro, a la altura de Uruapilla, una agresión armada dejó un muerto y dos heridos en una noche cualquiera. Ahí es donde el marcador deportivo de corporaciones deja de tener gracia.
Cerramos con la nota que le devuelve a uno la fe: en Morelia se recupera un zorro gris rescatado que será liberado en unas semanas, en completo aislamiento y alejado de la presencia humana. Ese zorro es el único personaje de esta edición que tomó la decisión correcta: alejarse de los humanos, no dar declaraciones y esperar pacientemente a que lo suelten. Si pudiéramos entrevistarlo, seguro nos diría que Michoacán es un lugar precioso, siempre y cuando uno viva en el monte y no tenga que pagar el recibo del agua. Nos leemos mañana, cuando ya habrá otro bache, otra casa de color y, con suerte, otro animalito con más criterio que el Cabildo.