Bienvenidos al Reino Mágico: pase usted, no hay cama, pero le sonreímos
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Coparmex Chihuahua anunció el taller “Servicio al Cliente al Estilo Disney”, para fortalecer las habilidades de atención y promover una cultura de servicio basada en la excelencia.
Magnífico. Justo lo que faltaba.
Pongamos el taller en su contexto local, que es donde la comedia alcanza su forma más pura. El mismo día en que se anunció la capacitación disneyana, se informó que la ciudad de Chihuahua arrastra un déficit de más de 385 camas de hospital, y que la Secretaría de Salud lleva contabilizados 67 mil 943 casos de enfermedades infecciosas intestinales en el estado en lo que va del año, con el llamado oficial a reforzar la higiene y el consumo de agua potable.
Sesenta y ocho mil chihuahuenses con el estómago hecho pedazos. Ese no es un indicador epidemiológico, es una fila. Y ahora, gracias a la excelencia en el servicio, será una fila bien atendida.
Imagínese usted el nuevo modelo. Llega al hospital doblado del dolor y lo recibe un anfitrión con guantes blancos y sonrisa de 32 dientes: “¡Bienvenido a su experiencia de salud! El tiempo estimado de espera desde este punto es de once horas. A su izquierda encontrará la atracción Cama Fantasma, donde nuestros visitantes pueden imaginar que se acuestan. A su derecha, El Túnel del Diagnóstico, un recorrido emocionante en el que usted mismo descubre qué tiene. Y no se pierda nuestro espectáculo de clausura: la receta de un medicamento que no hay en farmacia.”
En Disney, la clave es que el visitante nunca vea la tubería, el sótano, los túneles por donde circula la realidad. En Chihuahua tenemos exactamente el problema inverso: la tubería es lo único que se ve. En Parral, la JMAS calcula que hay que renovar hasta diez kilómetros de red de drenaje porque los cuellos de botella colapsan cada temporada de lluvias. En Allende, el desabasto de agua apenas bajó y sigue rondando el 30 por ciento. Y la recomendación sanitaria oficial, insistimos, es lavarse bien las manos y beber agua potable. Con qué, ese es el tema. Pero con excelente actitud.
Que quede claro: capacitar en atención al cliente no tiene nada de malo. Al contrario. El problema es la jerarquía de los verbos. Primero se construye, luego se sonríe. Un país serio arregla el drenaje y después contrata al de las mascotas. Nosotros contratamos primero al de las mascotas y luego rezamos por el drenaje.
Y no es exageración: en Juárez, la Canaco presentó esta semana a “Agavito”, la botarga oficial del Festival del Tequila y del Mariachi. Ahí está la doctrina completa del desarrollo regional chihuahuense, resumida en una figura de tela: cuando no alcanza para camas de hospital, alcanza para carisma.
Sugerencia final para el taller: que la primera lección sea la más difícil de todas. En Disney, cuando algo se descompone, lo reparan esa misma noche. No emiten un boletín. No forman una mesa de coordinación. No lo declaran histórico.
Lo arreglan. Y a la mañana siguiente el juego funciona.
Magnífico. Justo lo que faltaba.
Pongamos el taller en su contexto local, que es donde la comedia alcanza su forma más pura. El mismo día en que se anunció la capacitación disneyana, se informó que la ciudad de Chihuahua arrastra un déficit de más de 385 camas de hospital, y que la Secretaría de Salud lleva contabilizados 67 mil 943 casos de enfermedades infecciosas intestinales en el estado en lo que va del año, con el llamado oficial a reforzar la higiene y el consumo de agua potable.
Sesenta y ocho mil chihuahuenses con el estómago hecho pedazos. Ese no es un indicador epidemiológico, es una fila. Y ahora, gracias a la excelencia en el servicio, será una fila bien atendida.
Imagínese usted el nuevo modelo. Llega al hospital doblado del dolor y lo recibe un anfitrión con guantes blancos y sonrisa de 32 dientes: “¡Bienvenido a su experiencia de salud! El tiempo estimado de espera desde este punto es de once horas. A su izquierda encontrará la atracción Cama Fantasma, donde nuestros visitantes pueden imaginar que se acuestan. A su derecha, El Túnel del Diagnóstico, un recorrido emocionante en el que usted mismo descubre qué tiene. Y no se pierda nuestro espectáculo de clausura: la receta de un medicamento que no hay en farmacia.”
En Disney, la clave es que el visitante nunca vea la tubería, el sótano, los túneles por donde circula la realidad. En Chihuahua tenemos exactamente el problema inverso: la tubería es lo único que se ve. En Parral, la JMAS calcula que hay que renovar hasta diez kilómetros de red de drenaje porque los cuellos de botella colapsan cada temporada de lluvias. En Allende, el desabasto de agua apenas bajó y sigue rondando el 30 por ciento. Y la recomendación sanitaria oficial, insistimos, es lavarse bien las manos y beber agua potable. Con qué, ese es el tema. Pero con excelente actitud.
Que quede claro: capacitar en atención al cliente no tiene nada de malo. Al contrario. El problema es la jerarquía de los verbos. Primero se construye, luego se sonríe. Un país serio arregla el drenaje y después contrata al de las mascotas. Nosotros contratamos primero al de las mascotas y luego rezamos por el drenaje.
Y no es exageración: en Juárez, la Canaco presentó esta semana a “Agavito”, la botarga oficial del Festival del Tequila y del Mariachi. Ahí está la doctrina completa del desarrollo regional chihuahuense, resumida en una figura de tela: cuando no alcanza para camas de hospital, alcanza para carisma.
Sugerencia final para el taller: que la primera lección sea la más difícil de todas. En Disney, cuando algo se descompone, lo reparan esa misma noche. No emiten un boletín. No forman una mesa de coordinación. No lo declaran histórico.
Lo arreglan. Y a la mañana siguiente el juego funciona.