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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 23 de julio de 2026

El extorsionador ya no toca tu puerta: te marca, y encima tú le contestas

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El extorsionador ya no toca tu puerta: te marca, y encima tú le contestas
El Observatorio Ciudadano Irapuato ¿Cómo Vamos? entregó un dato que merece marco: Irapuato concentra la cuarta parte de las extorsiones registradas en Guanajuato, y de las 21 denuncias de junio, el 98% se cometió por vía telefónica o digital. Apenas un 2% fue presencial. O sea que el delito hizo lo que muchos negocios locales no han logrado: migrar completamente al canal digital sin perder clientela.

Hay que reconocerle la eficiencia. Mientras a un ciudadano promedio le toma tres visitas y dos fotocopias resolver un trámite en ventanilla, el extorsionador atiende desde casa, sin gasolina, sin estacionamiento y con horario extendido. La Policía Federal tiene documentadas seis modalidades de extorsión indirecta, todas basadas en contactar a la víctima por llamada, redes sociales, páginas de internet o correo electrónico. Seis modalidades. Un catálogo. Con más variantes que el menú de una fonda del centro.

Y sin embargo, el asunto tiene un ángulo que incomoda: si el 98% ocurre por teléfono, significa que el delito depende enteramente de que alguien conteste, se asuste y obedezca. No hay comando, no hay camioneta, no hay nadie afuera. Hay una voz. Una voz que sabe el nombre de tu hijo porque tu hijo lo publicó, que sabe dónde trabajas porque lo pusiste en tu perfil y que sabe que le vas a creer porque llevamos años entrenados para creerle a cualquiera que hable con seguridad.

El mismo informe del observatorio trae los otros números, esos que no caben en un boletín: en junio bajaron diez delitos respecto al mismo mes del año pasado, pero subieron la extorsión, la violencia familiar, el narcomenudeo y el feminicidio. Es la contabilidad que se ha vuelto costumbre en el Bajío: el promedio mejora, la lista de lo grave se alarga, y todos aplaudimos el promedio.

Lo interesante es lo que este dato le exige a la autoridad. Contra la extorsión telefónica no sirve el operativo espectacular, ni el convoy, ni la conferencia con mapas. Sirve algo mucho menos vistoso: campañas de prevención que la gente sí escuche, líneas de denuncia que contesten a la primera, carpetas que avancen y la certeza de que denunciar no equivale a perder la mañana. Nada de eso da foto. Ese es exactamente el problema.

Mientras tanto, la recomendación ciudadana sigue siendo la de siempre y es humillante de tan simple: cuelgue. Verifique. Llame de vuelta a su familiar. No dé datos. Y si alguien le exige dinero desde un número desconocido, recuerde que la persona del otro lado tiene exactamente el mismo poder sobre usted que un vendedor de tiempo compartido: el que usted le conceda.

Al final, resulta que en Irapuato el crimen más común de junio no requirió presencia física. Requirió señal. Y de esa, en el Bajío, sí hay para todos.