La Desmañanada
El Auditorio One Million Dollar y otros misterios de la fe
14 de agosto de 2026
El santoral laboral de la República
La mañanera abrió con teología del calendario: hay santos que no vienen en el almanaque pero sí en la nómina.
Reportero — Presidenta, ¿ya arrancamos el viernes o ya arrancó el puente?
«Los viernes se van de vacaciones algunos. El "san viernes", no es el "san lunes", el "san viernes".»
Canonización exprés: mientras el resto del país reza por que caiga la quincena, Palacio Nacional ya tiene calendario litúrgico propio. Que alguien avise al Vaticano que México descubrió un santo nuevo y trabaja de lunes a jueves.
El Auditorio que cambia de nombre cada que respira
El tema estelar era una semifinal de canto, pero el suspenso estuvo en cómo se llama el recinto.
Reportero — ¿Dónde exactamente será la semifinal en Los Ángeles, para que no se pierda la raza?
«van a acompañar a los artistas de "México Canta", en el Auditorio One Million Dollar —Dollar o Dollars—, Dollar.»
Tres intentos, una sílaba, cero certezas. Primero fue "One Million Dollar", luego "Dollars", luego otra vez "Dollar"; para el minuto siguiente ya se llamaba Orpheum Theatre. El único que no cambió de nombre en toda la mañana fue el teatro; la que hizo casting de gentilicios fue la narración.
Cambiar la narrativa (menos la del podio)
"México Canta" existe, nos dijeron, para limpiar el cancionero nacional.
Reportero — ¿Cuál es el propósito de fondo del concurso, más allá de traer a Los Tigres?
«cambiar la narrativa de música nueva en México que está orientada a la violencia, a las drogas, a una narrativa distinta.»
Noble misión: quitarle a las canciones la violencia y las drogas. Aunque invitar de padrinos a los autores de "La jaula de oro" y "Contrabando y traición" para promover "una narrativa distinta" es como contratar al lobo de coach del corral. Ahí está el detalle: la narrativa se cambia, pero el repertorio de los invitados no.
Un millón y medio de servicios y cero cifras, dijo el que dio puras cifras
Sergio Salomón desplegó una hoja de Excel entera para explicar que aquí a nadie se le trata como número.
Reportero — ¿Cuántos connacionales han llegado y cómo se les recibe?
«se les ayuda para que puedan llegar a visitar a sus familiares.»
271 mil 193 repatriados, 816 vuelos, 453 mil raciones, 138 mil 500 actas, 2 mil pesos por cabeza… y el mensaje oficial fue "no los tratamos como estadística". Nunca tantos dígitos se juntaron para jurar que los dígitos no importan. La estadística mandó un saludo cariñoso desde la lámina 4.
Bienvenido a un mejor México (el que usted abandonó)
Gobernación redactó la deportación como si fuera un reencuentro de telenovela: héroes, heroínas y brazos abiertos.
Reportero — ¿Con qué reciben a quien fue deportado y regresa sin haberlo planeado?
«aprovechamos para mandarles un saludo cariñoso a todas y todos los mexicanos que están en Estados Unidos.»
A los que se quedaron allá, saludito cariñoso; a los que ya trajeron de regreso, "héroes en retorno" con tarjeta de 2 mil pesos y la frase "llegan a un mejor México del que dejaron". Si estaba tan mejorado, uno se pregunta por qué se fueron 271 mil. Pero eso ya es otra lámina que no proyectaron.
Gratis, pero con lista: el orden ante todo
Hasta para ver a Los Tigres gratis hay que formarse y registrarse, no vaya a ser el desorden.
Reportero — ¿El acceso al Orpheum tiene algún costo o requisito?
«El acceso es gratuito, previo registro —para que sea ordenado— a través de las redes sociales de la Secretaría de Cultura.»
Gratis con reservación, dignidad con formulario, abrazo con folio. En este gobierno hasta la fila de un concierto lleva Puesto de Mando. "Para que sea ordenado", claro: lo único que aquí no se registra previamente es el nombre del auditorio.
Y para cerrar, Cantinflas
Cantinflas —
«Ándele, pues, porque miré usted: yo me vengo, me siento, oigo lo del san viernes, oigo lo del One Million Dollar —Dollar o Dollars, según se acomode el compañero—, oigo que somos un millón y medio de servicios pero no somos número, ¿me explico o no me explico?, porque ahí está el detalle: nos abrazan, nos saludan cariñosamente, nos registran para que sea ordenadito, y uno sale del salón así como muy informado, muy contento, muy servido… y ya en la calle se pregunta: oiga, ¿y a fin de cuentas qué me dijeron?, y pos nada, joven, pero qué bonito nada, ¿no?»
Basado en la versión estenográfica del 14 de agosto · fuente