La Desmañanada
Casas detrás del manglar, leyes detrás de 40 años y 21 llamadas sin boleto a Miami
26 de agosto de 2026
La casita como refugio antihuracán
Miércoles de vivienda número 30, y ya van tres en Yucatán: el estado se está volviendo residencia de la mañanera.
Reportero — El gobernador presume que ahora las familias no tendrán que ir a un refugio cuando venga un huracán, porque su casa será su propio refugio.
«A ver, espérense para que saludemos a todos los beneficiarios.»
Genial plan de protección civil: el huracán toca la puerta, la casa contesta «aquí me quedo». Eso sí, la construyeron detrás de los manglares para que el ecosistema aguante el ciclón… y de paso proteja a la casa que iba a proteger a la familia. Un refugio cuidando a otro refugio: ecología en modo muñeca rusa.
Ley nueva, de solo 40 añitos de retraso
Alicia Bárcena llega con una ley «histórica» que actualiza otra de 1988.
Reportero — ¿Por qué necesitamos una nueva Ley del Equilibrio Ecológico y cómo se benefician las comunidades?
«Estamos actualizando una Ley de 1988, han pasado 40 años.»
Cuarenta años. La ley ya podía sacar su Afore. En ese lapso nació el internet, murió el Blockbuster y el planeta se recalentó, pero apenas hoy le agregamos la palabra «restauración». Buenas noticias: prometen ser «propositivos, no punitivos». Traducción para el que construyó 32 pisos donde iban 10: por favor, si no es mucha molestia, restaure el mar.
Vallarta: la calle que se volvió edificio
Susana, de Radio Universidad, trae nombres, apellidos y una calle desaparecida.
Reportero — Tenían permiso para 6 pisos y construyeron 12, los de 10 construyeron 32, hay órdenes de demolición sin cumplir… ¿qué confianza tenemos de que esta Ley se cumpla?
«Va a cambiar el director, el representante nuestro en Nayarit, lo estamos cambiando. Y tú lo sabes por qué, y yo también.»
«Tú lo sabes por qué, y yo también»: la frase con la que se despide a un funcionario sin decir de qué, en una mañanera dedicada a la transparencia total. Lo público, lo publiquísimo… salvo el motivo del despido, que se queda en confidencias entre secretaria y reportera. Ahí está el otro detalle.
Doble nacionalidad, medio injerencismo
Llega la iniciativa para que ningún presidente ni gobernador tenga dos pasaportes.
Reportero — ¿Estamos hablando de una medida preventiva? ¿Ven una puerta abierta al injerencismo?
«Cuando tienes doble nacionalidad, ahí te identificas con dos naciones.»
Impecable lógica sentimental: con dos nacionalidades el corazón se parte a la mitad y ya no sabes a qué himno llorarle. La solución no es revisar lealtades, es revisar documentos. Menos mal que nadie con un solo pasaporte ha traicionado jamás a nadie.
21 llamadas y ni una escala en Miami
Sobre la ansiada reunión cara a cara con Trump.
Reportero — A unos días de su Segundo Informe, ¿no cree que ya es necesaria una reunión bilateral cara a cara con el presidente Trump?
«Pues cuando lleguemos a un acuerdo ya podríamos reunirnos.»
Veintiuna llamadas telefónicas y los únicos encuentros en persona fueron el sorteo y la final del Mundial. La diplomacia mexicana convertida en relación de larga distancia: mucho «hablamos seguido», pero para verse en persona, primero el acuerdo, mijo. Al G20 en Miami «en principio deberíamos ir», que es el «ahí luego confirmo» de la política exterior.
Las notas periodísticas: verdad opcional
Le preguntan por señalamientos publicados contra varios políticos.
Reportero — Hay investigaciones periodísticas que señalan a funcionarios ofreciendo información a Estados Unidos, ¿tiene información al respecto?
«No necesariamente el que aparezca en una nota periodística quiere decir que es verdad.»
Sabio criterio: la nota que la critica es mentira; la gráfica de inversión extranjera con récord histórico, esa sí es evangelio. La prensa es como el clima ambiental de la nueva ley: hay que restaurarla, salvo cuando trae buenas cifras, entonces no se le toca ni un pixel.
Y para cerrar, Cantinflas
Cantinflas —
«Pos ahí está el detalle, ¿no?, porque uno viene a la mañanera y le hablan de la casita, del manglar, de la ley de hace cuarenta años que ya merito, de las veintiuna llamaditas que ni pa' un cafecito alcanzaron, y uno dice ‘ora sí ya entendí’, pero no, porque luego la nota es verdad si conviene y mentira si no conviene, y el señor renunció por algo que ‘tú sabes y yo también’ pero ni usted ni yo sabemos, y entonces, este… ¿ya ve?, ahí es donde radica la esencia del meollo del asunto de la cuestión, que es no decir nada pero decirlo bien bonito y con dos horas encima, y ya, pues, ni modo, hasta mañana.»
Basado en la versión estenográfica del 26 de agosto · fuente