La Desmañanada
Miércoles de vivienda en martes: el calendario también es universal
6 de octubre de 2026
El miércoles se recorrió al martes (y nadie se mareó)
La mañanera abrió con un ajuste fino al almanaque nacional.
Reportero — Presidenta, si mañana hay reunión de Vivienda, ¿entonces hoy qué día de la semana es oficialmente?
«Entonces, tenemos “Miércoles de Vivienda”, en martes.»
Grandes potencias firman tratados; aquí firmamos la paz con el calendario. El miércoles se movió al martes sin consultar al miércoles, que se quedó vacante y disponible para lo que surja. Einstein tardó años en relativizar el tiempo; en Palacio se resuelve antes del café.
Olga ya tiene casa; falta avisarle a los muebles
Enlace a Lerdo, Durango, con una beneficiaria del Infonavit y toda su logística familiar.
Reportero — Olga, con la mudanza encima, ¿los niños y los muebles ya saben que hay fecha?
«¿Cuándo te mudas, Olga?»
La pregunta más incisiva de la mañana no la hizo un reportero: la hizo la Presidenta, convertida en coordinadora logística de mudanza vía videollamada. Olga contestó “primeramente Dios”, que en términos de Infonavit es un rango de entrega ligeramente más optimista que “en los próximos meses”. El gobernador, entusiasta, pidió “presúmesela”, y así la casa pasó de patrimonio a contenido.
10 millones de puertas tocadas (y ninguna mirilla se salvó)
Bienestar presumió el programa de prevención “más grande del mundo”.
Reportero — ¿Qué pasa cuando el profesional de la salud toca la puerta y, muy a la mexicana, nadie abre?
«Es un gobierno que no espera que la gente llegue, sino que sale a su encuentro y toca la puerta de su hogar para acompañarles.»
27 millones de consultas, 10 millones de puertas: el gobierno más tocapuertas de la historia, superando incluso a los que venden colchones y a los Testigos de Jehová en su mejor domingo. La buena noticia es la prevención a domicilio; la mala es que ya no hay pretexto para hacerse el que no está.
Cero rechazos y 60 medicamentos: el consultorio que todo lo recibe
Svarch y Clark detallaron los 12 mil 750 consultorios del Servicio Universal de Salud.
Reportero — Si la regla es “cero rechazos” con 60 medicamentos básicos, ¿qué pasa cuando lo que uno trae no está en los 60?
«Y va a tener sus propios medicamentos, 60 medicamentos básicos para poder atender lo principal.»
“Cero rechazos” es un eslogan precioso hasta que uno llega con el padecimiento número 61. Entonces no lo rechazan: lo “canalizan”, que es el verbo nacional para decir “vaya usted más lejos, pero con cariño y una cita protegida”. Ningún paciente se va sin diagnóstico; algunos se van con domicilio nuevo.
Pinta tu consultorio: el bienestar es DIY
La adecuación de los espacios correrá a cargo de comités de vecinos.
Reportero — Los equipos los compra el gobierno central, pero ¿quién pone la brocha y el domingo libre para pintar la clínica?
«¿Con qué mano de obra? Pues la mano de obra de la propia comunidad para poder adecuar los espacios.»
El Estado compra la computadora y el internet; usted pone el impermeabilizante y la cruda del tequio. Es el único sistema de salud del mundo donde, antes de que lo atiendan, primero usted atiende la pared. La universalidad llega con todo incluido: incluida la escalera que usted va a traer de su casa.
73 mil valientes ya levantaron la mano
Clark invitó a médicos y enfermeras —incluso jubilados— a sumarse en 10 días.
Reportero — ¿Alcanzan 10 días de convocatoria para reclutar a quienes operarán casi 13 mil consultorios?
«Cualquier otro estado que se quiera sumar, que no están en el IMSS Bienestar, puede solicitarlo a la Secretaría de Salud.»
Primero inscriben estados, luego inscriben consultorios, luego inscriben vecinos para pintarlos y, al final, inscriben médicos para habitarlos. Es un programa que se construye en orden inverso: tendremos las paredes pintadas, el internet puesto y el expediente electrónico listo; solo falta confirmar quién, exactamente, va a sentarse del otro lado del escritorio. Detalles.
Y para cerrar, Cantinflas
Cantinflas —
«Pos mire usté, ahí está el detalle, ¿no?, porque uno llega el martes pensando que es miércoles, y resulta que la vivienda, la salud, el consultorio, las puertas —que son millones de puertas, óigame, millones—, y luego que si los sesenta medicamentos, que ni uno más ni uno menos, porque el sesentaiuno ya es canalización, y ahí entra lo de pintar uno mismo su propia clínica con su propia brocha y su propio domingo, que eso sí es humanismo, el humanismo de la brocha, y entonces uno dice: ‘¿pos ya me curé o ya me pusieron a trabajar?’, y ahí está precisamente lo que yo digo, que cuando todo es universal, pos nada es particular, y por eso, compañeros, ¿me entiende?, ¡pero no me explico!»
Basado en la versión estenográfica del 6 de octubre · fuente