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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026

La Desmañanada

Caricatura: Cuatro días de gira, tres ríos y un jaguar que se apareció en el Tula

Cuatro días de gira, tres ríos y un jaguar que se apareció en el Tula

16 de julio de 2026

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La agenda del fin de semana: Tulum, sargazo y locomotoras

La conferencia arrancó con el itinerario presidencial, que suena a paquete todo incluido con derecho a diagnóstico.

Reportero — (Inaudible desde la sala; por la respuesta, alguien preguntó por la gira a Quintana Roo)

«Vamos a Tulum hoy, vamos a… Este fin de semana vamos a Quintana Roo, a tres temas principales: El primero, a visitar Tulum, la zona turística, el Parque del Jaguar, porque sigue habiendo algún descontento de quien llega a Tulum. Entonces, vamos a ver exactamente qué está pasando y ahí con todas las instituciones vamos a resolver, a hablar con los hoteleros, con los comerciantes de la zona, para ver exactamente qué está pasando y cómo lo resolvemos.»

Traducción del itinerario: la gente llega a Tulum, se topa con algo, se descontenta, y el Gobierno Federal va a averiguar qué es ese algo. Cuatro instituciones, una secretaria, el Ejército con su empresa Mundo Maya y una gira presidencial completa para descubrir el misterio que cualquier turista con un recibo en la mano explica en once segundos.

Reportero — (Inaudible; se entiende que preguntaron por el sargazo)

«Ha aumentado el sargazo este año, por las características de aumento de la temperatura del océano. Y entonces vamos a… Ya nos hemos reunido aquí varias veces, ya tenemos una solución, pero vamos ahí a observar el problema, a ver dónde hay mayor cantidad de sargazo y a dar una solución integral a este tema.»

Bellísimo el orden de los factores: primero la solución, luego la observación del problema. Es la metodología científica, pero en versión mañanera: se dictamina, se viaja, y ya en la playa se verifica si el problema tuvo la decencia de coincidir con la solución que ya traíamos empacada. El sargazo, mientras tanto, sigue llegando sin agenda ni conferencia.

La conferencia se muda a la playa (y el domingo, más tarde)

Habrá mañanera en Tulum el viernes y otra en Cancún el domingo. O en Puerto Morelos. Se resolvió en vivo.

Reportero — (Inaudible; preguntaron si habría conferencia el domingo y a qué hora)

«Un poco más tarde, pero sí, vamos a dar conferencia el domingo, aprovechando que estamos en Cancún —creo que es la conferencia, ¿no?, ¿o en Puerto Morelos?—.»

Nada tranquiliza más al reportero que va a pagar su vuelo que el «creo que es la conferencia, ¿no?». Se saneará el Lerma-Santiago en sus mil 360 kilómetros, pero la sede del domingo se define por consulta popular con la primera fila. Ahí sí hubo participación comunitaria en tiempo real.

Del río a la cuenca, de la cuenca al PowerPoint

La secretaria de Medio Ambiente presentó la estrategia de restauración de los tres ríos más contaminados del país. Y un video. Cortito, pero muy atractivo.

Reportero — (Sin pregunta; la sala escuchó con la disciplina de quien vio aparecer la palabra "lámina")

P (secretaria Bárcena): «Nosotros hemos cambiado la visión, la narrativa, eso es importantísimo: Primero, estamos enfocándolo: del río a la cuenca; no solamente el río en sí, el cauce mismo, sino estamos abordando todo el sistema integral de la cuenca.»

Cambiar la narrativa es, en efecto, importantísimo. El río también quisiera cambiar la suya, pero lleva 3 mil 202 descargas industriales y 479 tiraderos clandestinos escribiendo su guion desde hace décadas. Buena noticia: apareció un jaguar en el Tula y lo captaron con trampa fotográfica. Mala noticia: el jaguar es probablemente el único que llegó al río sin permiso de Conagua.

Reportero — (Sin pregunta; la cifra habló sola)

P (secretaria Bárcena): «Hemos recogido ya 55 envases de agroquímicos y plaguicidas.»

Cincuenta y cinco. Cinco-cinco. En tres ríos que suman mil 713 kilómetros y 25 millones de beneficiarios, se levantaron cincuenta y cinco envases: uno cada treinta y un kilómetros, más o menos. A ese ritmo, el envase número 56 amerita conferencia de prensa propia, con video cortito pero muy atractivo.

Veinte mil millones y el jaguar como testigo

Vino la parte de los números, que es donde las mañaneras se ponen épicas.

Reportero — (Sin pregunta; la sala tomaba nota)

P (secretaria Bárcena): «Es decir, lo vamos a lograr. Como dijo la Presidenta un día: “si lo hacemos, pasamos a la historia”.»

Ahí está el espíritu: no es saneamiento, es curaduría de legado. Veinte mil millones de pesos, 93 proyectos, 61 municipios y una frase para la placa. El Atoyac lleva 85 por ciento de avance en su primera etapa —que son 63 de 162 kilómetros—, lo cual es 85 por ciento de un 39 por ciento, pero eso ya son matemáticas de aguafiestas.

Reportero — Sobre el río, Presidenta.

«Sobre el río, sobre el río. A ver, acá.»

La única pregunta audible de toda la estenográfica fue "sobre el río", y la respuesta fue "sobre el río". Poesía concreta. Después de eso viene el glorioso "(CONTINÚA…)", que es la manera institucional de decir que lo interesante empieza justo cuando se apaga la grabadora.

Manual de contaminación en cuatro pasos

La presidenta cerró explicando, con la paciencia de una clase de posgrado a las siete de la mañana, por qué se ensucian los ríos.

Reportero — (Sin pregunta; era la explicación de cierre)

«¿Por qué se contaminan los ríos o por qué están contaminados estos ríos? Número 1. Drenajes municipales o drenajes de asentamientos humanos que llegan directo al río, sin tratamiento. Número 2. Descargas industriales. […] Número 3. Basura. Personas que tiran la basura en los cauces de los ríos. Y número 4. Azolve.»

Impecable el diagnóstico. Nótese la elegante distribución de culpas: los municipios, las industrias, las personas y la gravedad. Cuatro causas, cero apellidos. Y la meta más ambiciosa del sexenio quedó dicha sin querer: «que no solamente que “un año ya limpiamos y al otro año vuelve igual”». Es decir, la política ambiental mexicana como pacto de no reincidencia consigo misma.

Y para cerrar, Cantinflas

Cantinflas —

«Ahí está el detalle, jefecita, porque uno viene, se sienta, oye lo del río, lo de la cuenca, lo del sargazo, lo del jaguar que salió en la fotografía, y dice uno: ¡qué barbaridad, cuánta lámina!, porque no es lo mismo del río a la cuenca que de la cuenca al río, ¿me entiende?, ya que ahí donde usted ve el agua sucia yo veo una narrativa limpiándose sola, y luego los cincuenta y cinco enviditos esos, digo, envases, que se recogieron uno por cada treinta y tantos kilómetros, lo cual demuestra, sin demostrar, que el problema ya está observado, aunque todavía no lo hayamos visto, porque primero la solución y luego el problema, que es como debe ser cuando hay presupuesto; y ahora que se van a Tulum, o a Cancún, o a Puerto Morelos, según decida la primera fila, pos ahí sabrán dónde amanecen; total, que veinte mil millones para pasar a la historia está bien, siempre y cuando la historia no pase primero por el drenaje. Y con eso, señores, ¿ya quedó claro? Pos no. Pero quedó bonito.»

Basado en la versión estenográfica del 16 de julio · fuente